Presentación en La Barca de la Florida 21 Abril

Presentación en La Barca de la Florida 21 Abril

¿Qué puedo decir de presentar la novela en mi propio pueblo?

Ante todo y como siempre, sinceridad absoluta, estaba completamente aterrada. Siempre he tenido una especie de pánico escénico, aunque los que me conocen dicen que no se me nota en absoluto, tendrían que sentir lo que siento en mi interior. Algunas veces he pensado en ponerme lo último de lo último en tecnología para que mientras hablo, se supiera de verdad mi ritmo cardíaco, pero entonces restaría magia al asunto. Como una actriz que se mete en el papel, así procuro hacer las presentaciones para no dejarme llevar por el pánico. Pero volviendo al tema, que como escritora que soy, me voy por otros derroteros. El hablar ante personas que me conocen y a las que conozco, lejos de darme seguridad me pone aún más nerviosa, y así me encontraba frente a todos los que tuvieron la amabilidad y generosidad de asistir. Pero contradictoriamente a lo que esperaba, me encontré arropada, ilusionada y tranquila. Lo que empezó con nerviosismo fue tornándose poco a poco en una tertulia tipo familiar, como si estuvieramos en un gran salón de casa tomando café, en lugar de en el centro de una plaza del pueblo. Ciertamente no me esperaba tremenda acogida en mi pueblo, hay muchísimas personas que me han transmitido su apoyo, su ayuda y sus felicitaciones y quisiera decir que me quedo con todos. Una alegría inmensa se extiende por mi pecho cuando las personas me reciben con una sonrisa sincera y una ayuda desinteresada.

 

A tod@s y cada uno de ell@s: Gracias, muchísimas gracias por haberme dedicado vuestro tiempo, vuestras felicitaciones y vuestras buenas vibraciones.

 

¿Qué esperas de la vida? Me pregunto muy a menudo. Fácil de contestar para mí. Que las personas a mi alrededor estén bien, que no nos falten las necesidades más básicas que al contrario de lo que piensa mucha gente, el tener eso cubierto es un privilegio en muchos sentidos, y por supuesto, no dejar de sorprenderme. Procuro vivir la vida en positivo, valorando cada ínfimo detalle como si fuese el más importante de todos, aprendiendo día a día de lo que me dan y me quitan, de los que me rodean, de los que tengo frente a mí y los que han dejado ya este mundo. Me gusta la sensación que me aporta ser una buena persona, y me alegra enormemente la cantidad de buenas personas que hay en mi pueblo.