Feria del Libro de Madrid

Feria del Libro de Madrid

Hola mis lectores!!!

Hace tiempo que no actualizo la web, y es que con tanto ir y devenir, etc, me han pasado los días en un pestañeo.

El pasado 26 de Mayo tuve la suerte o la desgracia de ir a la Feria del Libro de Madrid. Lo de suerte, os lo comento ahora, lo de desgracia, lo digo porque me dí cuenta de que estar allí alrededor de unas tres horas me supo a poco. Definitivamente tengo que volver el año que viene, y ojalá y pueda quedarme más días. Qué interesante todo, qué cantidad de escritores firmando mirase donde mirase. Lamentablemente no podía verlos a todos, y no pude recorrer cada stand como me hubiera gustado. Curiosear entre las diferentes actividades, mirar aquí y allí la cantidad sin límites de libros que llamaron mi atención. Si habéis estado más tiempo que yo, os envidio, y si no habéis tenido la oportunidad de ir, os recomiendo que hagais lo posible por acudir algún día.

La suerte!! Os cuento que tan sólo podía ir una tarde, y durante un tiempo limitado, así que en lugar de conocer los autores que me iba a perder, para no hacer más saña sobre la herida, investigué sobre aquellos a los que podría ver, y descubrí que podía conocer a Boris Izaguirre. Os cuento que es una persona que siempre me ha llamado la atención, por lo que se observa desde fuera, porque evidentemente no tengo el placer de conocerle íntimamente, siempre me ha parecido una persona muy interesante, con una riqueza cultural envidiable, con una conversación apasionante y con la que me encantaría sentarme a tomar un café mientras se charla durante toda una tarde. Era mi percepción. Adquirí su libro porque sí que tenía la idea de poder leerlo, poder dejarme llevar por la agilidad de su pluma, los vaivenes de ficción y realidad en los que envuelve su historia, y la sagacidad de sus ocurrencias.

Y heme allí, con su libro en la mano ante él en persona. Pensé que la firma constaba de que yo le entregaba el libro, unos saludos fugaces y me iba, dándole paso a la numerosa cola que había tras de mí. Todo lo contrario, mi sorpresa fue brutal cuando se cruzó de brazos y comenzó a preguntarme qué tal estaba, etc, preguntas de cortesía al principio, que derivaron en una interesante pero breve conversación de escritura y cuyo desenlace fue un enorme mensaje de ánimo, en el que me decía que no me rindiera nunca y que escribiese siempre, pues la práctica hacía la mejoría con el tiempo. Todo ello lo plasmó en su dedicatoria. Quedé en una nuve durante la tarde, sin poder creer lo que había ocurrido.

Encantada con él. Con la humildad de sus palabras, la educación y la paciencia en sus consejos, la melodía de su voz.

Todo lo que puedo hacer es darle las mil gracias a Boris, y ojalá pueda encontrarme con él en un futuro.