Ambición Azul

Quiero hacer una reflexión sobre una novela que verá la luz en un futuro lejano.

 

Cuando he recibido la noticia, mi pecho se ha desinflado con un largo suspiro de alivio.

Me nombraste tu alumna, sin mi consentimiento, os admiraba sí, pero tenía mi propio criterio de cómo hacer las cosas o pensabas que al tener más mundo que yo, más conocimientos y según tú, más inteligencia, ¿iba a seguirte a pies juntillas? Qué pena, que para una niña/adolescente, cuyas ilusiones residen en las personas que tiene alrededor, tenga que tirar del pedestal a las personas que voluntariamente se subieron sin preguntar. Decepción.

Poco después me llamaste «mala alumna», porque según tu criterio, yo no había aprendido nada de ti. Pero olvidaste que no fue así. Aprendí a como no tratar a las personas a las que quiero, aprendí a valorar a las personas que me quieren, a tratarlas con respeto, a cuidarlas, a cuidar mi relación con ellos, en definitiva, todo lo contrario de lo que habéis hecho.

Dijiste que te daba pena, porque me quedaría sola, creo que lo que realmente te da pena es admitir que la que estás sola eres tú. No todo se enseña con los libros. Hay valores que solo se aprenden cuando los que te rodean son bellas personas. Gracias a que he tenido un entorno en el que he sabido valorar lo que se me ha enseñado, he sembrado mucho amor a mi alrededor cuyos sentimientos me han sido devueltos. Difícilmente me veré sola, porque no me he dedicado a pisar a nadie, porque el amor se demuestra en las felicidades, pero también en las dificultades, y eso no lo habéis demostrado vosotras.

Mencionaste que no iba a volver a recibir un mensaje tuyo más. No te preocupes. No lo he necesitado en mucho tiempo así que no lo voy a necesitar en el futuro, recuerda que yo no he sido la que he acudido a ti. No te he molestado con llamadas hipócritas y palabras hirientes. Simplemente, caíste en el vacío del olvido. 

Hubo un tiempo en el que me causó dolor, después pasó a la pena, y finalmente simplemente ya no me importa.

Sé quienes son los míos. 

El amor no se compra con dinero.